EL SOL DEL NUEVO AÑO

10384841_10204309761278820_5855049246713167406_n

El año que estamos dejando a nuestras espaldas, es como el sol que se esconde para dejar espacio al nuevo día. Sin embargo, cuando se va detrás del horizonte, donde ya no lo podemos ver más, en realidad el sol comienza a dar luz en otro lugar de nuestro planeta. De hecho, el sol nunca deja de iluminar nuestra tierra.

Que este año, nuestra llama interior pueda seguir iluminando, como el sol, todos los días sin descanso. No sólo es la llama que nos ilumina a nosotros mismos y nuestro entorno, sino la llama que alimenta de forma continua la búsqueda del ser humano.

Esta llama se alimenta del otro sol, la fuente que alimenta nuestros dones, que sacia el alma, trae alegría y coraje en nuestras vidas. Cuando no alcanzamos lo Divino, es como si el sol, dentro de nosotros, estuviera oculto detrás de las nubes. Si no nos atendemos a nosotros mismos durante mucho tiempo, esas nubes traerán otras nubes, aún mucho más oscuras. Son el preludio de mal tiempo.

Pensemos por un momento en los huracanes, sobre los que escuchamos hablar cada vez más, a causa del calentamiento climático. Su forma ¿no nos hace pensar en esa vorágine de pensamientos, en la que luchamos, y no podemos salir de ella?. Cada vez que nos alejamos de la fuente, es como si nos cayésemos a plomo en el vacío que se crea dentro de nosotros. Pero ¿cómo llenar este vacío?

Lo llenamos con todo lo que hacemos entrar dentro de nosotros. Entonces, que este nuevo año sea para nosotros, y para la humanidad un año, en el que este vacío puede ser llenado por el Soplo Divino. Lo que nos hace darnos cuenta de lo que queremos, de lo que esperamos, de lo que pedimos y de aquello que es parte de nuestra tarea de vida, como el sol que brilla de nuevo todos los días, incluso si está oculto por las nubes. Perseverar en nuestra llama, es la solución para evitar ser envuelto por nubes. Es el momento de dejar ir lo que tenemos que transformar. Que este Soplo Divino sea el impulso para dejarnos sumergir en el amor hacia el cambio.

Para alimentar la llama, no es necesário realizar grandes cosas o llevar a cabo grandes empresas, simplemente, sonreir, y saber darse a los demás, no para lucrarnos, sino para  dar al otro por AMOR. Si, verdaderamente, nos hemos dejado sentir la  energía que se escucha al comienzo de cada nuevo año, y si podemos mantenerla con nosotros constantemente, nos dará el valor necesário, para poder salir de nuestras jaulas y entrar en el mundo. Porque entrar en el mundo de uno mismo, nos permite entrar en armonía con los demás y la verdadera paz que viene de Él.
Feliz Año Nuevo

Angela y Bernard

Esta entrada fue publicada en Inicio. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario