La verdadera Pascua interior : caminar sin prisas

Majestas Domini - Hitda Codex

Majestas Domini – Hitda Codex¹

Caminar sin prisa significa detenerse por un momento para observar lo que nos rodea. A menudo, lo que está fuera de nosotros es un reflejo de lo que está dentro su lugar. Nos permite ver mejor, como cuando nos miramos en el espejo para ver nuestro propio reflejo.

Es más fácil de reconocer nuestras conductas en los demás que en nosotros mismos. Camiamos paso a paso como para encontrar la conexión entre el interior y el exterior.

Entre el espacio sagrado en el interior donde puede existir el alma y el espacio exterior donde se experimenta. Entre el lugar donde nos podemos quedar en la escucha de nosotros mismos y el que nos permite escuchar a los demás. Entre el aliento que nos conecta con lo divino y el que nos une a los demás. Entonces caminar sin prisa es algo que hemos olvidado y tenemos que encontrar.

El progreso tecnológico nos ha traído tantos medios de comunicación, por lo que existen muchas maneras de estar conectados entre sí casi de inmediato. Se trata de una ayuda evidente en nuestra vida cotidiana. Es igualmente cierto que hay momentos para nosotros mismos, donde no hay que correr, ni tratar de aumentar la velocidad de hacer las cosas. Recordemos que hubo un tiempo en que no había teléfonos celulares y en el cual las cosas se hacían con con otro ritmo. El discernimiento ayuda a no ir con prisas y poner las cosas en perspectiva. Tener muchas cosas que hacer, aunque a veces sea necesario, a menudo nos lleva a estar fuera de nosotros mismos.

Las redes sociales pueden conducir a una constante necesidad de estar siempre conectados con el otro, rodeado por otros. Este mundo que nos rodea, sin embargo, está más preocupado por sus propias necesidades que por las necesidades de los demás.

Tomarse momentos para caminar sin prisa da una idea de cuáles eran los mensajes de Cristo. Su caminar para dirigirse a las ciudades, para llegar a la gente, para llegar a los corazones, para tocar el alma de cada uno. Caminaba lentamente y sin embargo, sabía que había una fecha límite para su caminar. Un plazo de finalización muy cercano, porque su predicación duró sólo tres años.

Hoy nos resulta difícil de concebir, pero la media de vida hace dos mil años era de treinta años (2) y sin embargo la gente se tomaba el tiempo para vivir. Jesús sabía que todavía había un plazo para cumplir su misión. Que su modo de andar, que tener los pies en el suelo era un modo de estar en contacto consigo mismo y con el Padre. Es sólo de este modo que podría estar simultáneamente en unión con cada uno. Nunca una palabra equivocada, nunca un gesto injusto, sino la oportunidad de responder y llevar el mensaje propio porque él siempre estaba presente en sí mismo.

Hoy en día los deseos que nos gustaría enviaros a todos vosotros es el de caminar conscientemente. Para ir por la vida, poner atención a todo lo que sucede. Traer la atención también significa escuchar las noticias, leer los acontecimientos que suceden entrado en esta actitud. Sólo así podemos despertar a lo que el planeta realmente está pidiendo hoy. Renacer con una nueva intención de mejorarse a sí mismos primero, sin ser demasiado indulgente.

Esta actitud, para ser completa, debe ser llevada en la vida diaria. Con el deseo de sentir realmente la unión consigo mismo, con su padre, con lo divino, con los demás.

A menudo, con las prisas, se olvida el significado de esta “semana santa”. Nos invita a vivir, revivir las etapas de la vida de Cristo, que son las etapas de nuestras propias vidas. Cada vez que nos ocurre una perturbación, un cambio, un dolor, se nos puede dar el impulso para el cambio recordando a muerte en la cruz. Recordemos que el sufrimiento es proporcional a nuestra resistencia al cambio. Este conocimiento nos debe dar la fuerza para no rendirnos, para no relajarmos, para continuar hasta renacer en nosotros mismos. Los días previos a la Pascua son días de preparación que debemos vivir con precisión sin prisas nos recuerdan que a su finalización, la celebración de la Semana Santa es el día gozoso de la Pascua. Es en ese día cuando el sufrimiento y la incredulidad de lo sucedido se convierte en la maravilla y la alegría de la concretización de su palabra.

Que este día Pascua pueda ser motivo de reflexión, un momento en el que nos detengamos. Además de la imagen de Cristo crucificado, que era la imagen de los últimos días, entrecerrando los ojos, dejemos venir la imagimageen de un hombre envuelto en la luz, que expande su luz. No es esto lo que el Cristo dentro de nosotros nos debe llevar a hacer, cada día, en nuestra existencia?

Feliz Pascua a todos

Angela Cadrobbi y Bernard Rouch

  1. “Majestas Domini” dal Codice Hitdaj(Biblioteca dell’Università e dello Stato -Darmstadt, Hs. 1640, fol. 7r)
  2. Frier, Bruce W. (2001). “More is worse: some observations on the population of the Roman empire”. In Scheidel, Walter. Debating Roman Demography. Leiden: Brill. pp. 144–145. ISBN 9789004115255.
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