15 Agosto – Asunción de la Virgen

"Assunzione di Maria”, Francesco Botticini

“Assunzione di Maria”, Francesco Botticini

Ferragosto (fiesta de la Asunción en Italia) proviene de la frase latina feriae Augusti (descanso de Augusto) y recuerda la fiesta establecida por el emperador Augusto¹ donde se celebraba a la diosa Diana. Más tarde, con la llegada del cristianismo, se ha relacionado con el aniversario de la asunción de María.

Qué es realmente la asunción y cómo sucedió?

Este tema sigue siendo de mucha discusión entre las diferentes iglesias, cada uno con su visión. Más allá de los dogmas y las discusiones teológicas debemos empezar a entender quién era María.

Lo que podemos decir es que representa la esencia femenina que es y que actúa. Una mujer que eligió decir sí y que fue capaz de actuar de acuerdo con este sí. Ella fue capaz de tomar sobre sí la misión de criar a un hombre con un destino poco común, que le acompañó en todas sus dificultades hasta llegar a la crucifixión. Ella era una mujer que fue capaz de entregarse a la humanidad. Fue capaz de cumplir su misión durante toda su vida porque permaneció conectada con su alma, con su misión de vida. Ella nos hace darnos cuenta que, si estamos conectados con el divino, podemos hacer cosas increíbles.

Su trabajo de conciencia interior había llegado a penetrar, se había plasmado, en su cuerpo físico. Su relación con su alma era tan intensa que fue capaz de despertar en sus células su esencia inmortal. Cuando llegó el momento de su paso a la otra vida, ella lo percibió y se preparó. Recordando intensamente su esencia divina, levantó la frecuencia de sus propias células físicas².

Todo sucedió en un instante. El cuerpo físico se disolvió para unirse a sus otros cuerpos sutiles. El cuerpo físico estaba ahí un momento antes, y al momento siguiente ya no estaba. Su cuerpo físico se eterizó para seguirle incluso en los mundos invisibles.

 

Qué es lo que esto nos puede enseñar hoy?

Después de pasar por las preocupaciones psicológicas y físicas de nuestras vidas, a menudo llega a un punto en que ya no podemos desviar los ojos o el corazón de lo esencial. Percibimos las cosas claras y rotundas dentro de nosotros. Son momentos en los que cae el velo de nuestras ilusiones y comenzamos a ver con claridad. Nuestras dos mayores ilusiones, nos recuerda Gandhi, son la separación y la muerte. Las pequeñas muertes en nuestras vidas así como la gran muerte.

Hoy en día, a través del aniversario de la asunción de María, se celebra la capacidad de superar la muerte dentro de nosotros y alrededor nuestro. Poder traspasar el velo. Hoy celebramos nuestra capacidad de ir más allá. Para pasar de una a otra dimensión de la existencia. Que no haya distinción entre lo material y lo inmaterial, porque para nuestra alma no hay diferencia ni separación.

Es la conciencia de la inmortalidad del alma la que nos hace tomar este paso crucial. Es la reunión de lo divino dentro de nosotros mismos con la parte que no sabe que es divina. No significa necesariamente cambiar nuestras vidas. Significa caminar nuestra vida diaria sin perder de vista el objetivo, porque nuestra alma no conoce la muerte. Conectarnos a nuestra propia alma significa nutrirnos, beber todos los días. Reafirmar nuestra convicción interna. Nuestra alma sabe que nada puede suceder sino es a través de la dimensión divina.

A menudo nos preocupamos de nuestra alma. No debemos preocuparnos por ella, sino más bien de nuestra conciencia encarnada que a fuerza de identificarnos con la materia termina por hacerse muy densa. Pesa hasta el punto en que la muerte se vuelve difícil. Inevitablemente seguimos anclados en el cuerpo que nos ha dado forma olvidando hasta qué punto nuestro cuerpo es una emanación del divino dentro de nosotros.

Entonces la mejor manera de celebrar la asunción de María es llevar el silencio a nuestras vidas. Concedernos algunos momentos de tranquilidad en nuestra jornada. Es cuestión de minutos, un par de segundos, un momento para sentir cómo todo está impregnado de la energía divina. Para alinearnos con nuestra alma. Creo que es la mejor manera de conmemorar a Quien respiraba esta energía divina constantemente, que la exudaba hasta el punto de convertir en ligeros y alegres a todos los que la rodeaban. La alegría es el primer fruto del amor.

Bernard y Angela

¹ establecida por el emperador Augusto en el 18 aC

² La explicación más detallada de este fenómeno, que yo sepa está en la “Agenda di Mère”, escrita por Satprem entre los años 1951 -1973 (Ohara 1987)

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