Relato de nuestra visita a Stonehenge

Stonehenge visto desde el alto

El domingo 26 de julio mientras volábamos en el avión de vuelta, de Bristol a Girona, escribí unas líneas en un pequeño cuaderno, sobre el recuerdo vivido dos días antes, para pasarlo al ordenador y enviároslo, porque conforme pasa el tiempo y vuelves al trabajo cotidiano se van difuminando las impresiones vividas.
Toda la semana fue estupenda, sobre todo la convivencia itálico-española y los momentos vividos cada día entre todos con la ayuda de Bernard y Angela. Con una amplificación de las percepciones internas e imágenes profundas, las cuales en el momento de recibirlas no les di casi valor porque eran pocas y, conforme he ido reflexionando en ellas han adquirido mayor importancia, son mi percepción.
Me centro en el viernes en Stonehenge, a primera hora de la mañana y con una fina lluvia que iba parando, tuvimos que esperar a la segunda visita, para entrar en el interior del recinto, fuera de las vallas perimetrales que se encuentran a cierta distancia, a unos 40 metros o más y separan el recinto de Stonehenge del exterior. Al mirar desde fuera de la valla y sentir el circulo de piedras conecte con una de ellas y me vino una luz etérica azul celeste a través del dedo que la señalaba. Antes Ramón nos había enseñado a distinguir las piedras femeninas de las masculinas y no recuerdo si aquella piedra era masculina o femenina.
¿Cómo sentiría dentro?, tenía mucha expectativa, porque si fuera del recinto, a tantos metros de distancia había percibido así. Por fin pudimos entrar. El lugar es un esqueleto de lo que había existido y llegado a ser, por arriba las piedras están llenas de líquenes. No dejan tocarlas, hay un guardia de seguridad que vigila.
No solo era un observatorio astronómico como los conocimientos de arqueo-astronomía nos dicen. Bernard contaba que las piedras estaban pintaban y que era un lugar de enseñanza y de sanación. Lugar de conexión de las energías del cielo y de la tierra. Puente del sol y la luna con los sabios habitantes del lugar, vestigio de la sabiduría atlante.
El circulo externo está formado por un conjunto circular compuesto de dos piedras en vertical y una encima horizontal o trilito. Faltan piedras, algunas se encuentran en el suelo. Dentro hay dos semicírculos, de otras piedras más pequeñas y pienso que de diferente vibración y otras más grandes también en semicírculo formando una U, no pude contarlas. Se distinguían la entrada y salida que continuaba por un camino por la llanura y unas piedras separadas del cuerpo principal también en posición vertical.
Al ponernos, en pequeño grupo, a meditar en su interior, vi interiormente como las piedras de encima las que se encuentran en posición horizontal, formaban un circulo de luz blanca, brillante, del mismo tamaño y anchura que las piedras ya unidas y que giraba de forma muy potente, en el sentido de las agujas del reloj, a la vez se formaban columnas de luz blanca, brillante, que cerraban el recinto por completo, de arriba abajo, por su exterior circular. A la vez se creaba una pirámide de luz transparente en medio, del círculo de energía, pero al verme sola en su interior, salí de ese estado momentáneo. Sentí que el lugar era una dínamo con una energía muy potente. Al volver al estado meditativo con los ojos cerrados encima de cada piedra, del circulo horizontal de luz, es decir en los trilitos, había un ser angelical, sobre todo percibí claramente el ser de luz con las alas plegadas de tenia a mi izquierda y detrás, era de luz blanca y brillante también, aún más luminoso que la energía que circulaba entre las piedras. La imagen de este ser es el que más me impresionó. Nunca había percibido antes a un ser tan precioso y luminoso. Era un Arcángel de luz. Gracias, me siento acompañada por su presencia a partir de entonces. Gracias al lugar, gracias a Bernard y a todo el grupo que hizo posible conectar con las energías del lugar.

Stonehenge (reconstrucción)

Pienso que cuando Stonehenge funcionaba con todas las piedras en su lugar y en coalición las fuerzas telúricas, cósmicas y del medio ambiente del entorno. Las personas que conocían su funcionamiento utilizaban la energía que se creaba para sanar, elevar y conectar los momentos más propicios y especiales de los ciclos solares y lunares, a la vez que estelares. Todo se hacia uno. Era un transformador y una gran batería.
La vibración era imponente. Utilizaban el sonido para iniciar el movimiento sutil, adecuado a las necesidades de las personas para la sanación en común, en grupo o para la sanación individual. La sanación colectiva era festiva y se multiplicaba cuando buscaban la salida o bien la puesta del sol del solsticio de verano o del solsticio de invierno, esos días que el sol hace como una parada en su recorrido, ya no adelanta más sino que retrocede o vuelve sobre sus pasos. Para definir el momento de salida tenían unas piedras, fuera del círculo, equidistantes para calcular el momento y se alineaban las líneas o rayos de luz, abajo en el horizonte, en un territorio como es Inglaterra falto de sol, aún debía de ser más complicado. Aunque las brumas parece que se extienden después de la salida del sol, (así ha sido algunos días en este viaje).
En relación a la Luna también debían de buscar las influencias lunares, leí hace unos años, que los estudiosos arqueo-astrónomos calculan que se puede seguir el ciclo de Metón o parada lunar que se produce cada 19 años, es decir que aparte de las fases lunares, bien conocidas, la luna también asciende y desciende en el cielo, dos veces al año, cada seis meses asciende desde el horizonte y cada seis meses desciende y todo el ciclo de subidas y bajadas completo respecto a la

Circulo megalitico de Stonehenge

terráquea está calculado en Stonehenge.
En los días especiales donde se incrementaba y magnificaba la potencial aliarse con los astros del cielo, las curaciones no solo eran para las personas, también me imagino, ayudaban a mejorar la fertilidad del entorno y de los cultivos. Y las reminiscencias que aún han quedado junto con las líneas Ley principales con su correspondientes venas del dragón telúricas que conectan con lo que fue Avalon, Salisbury….producen en toda la zona, otra fertilidad de formas o “crop circles” en los cultivos de cereal de trigo o de cebada, con la aparición de unas formas geométricas espectaculares, siempre diferentes. Lástima que al segar o cosechar desaparecen; solo se ven bien desde arriba. ¿Qué mensajes nos transmiten que no recibimos?
De la unión de los fotones que continuamente bajan del cielo junto con la actividad electromagnética que se desprende de la tierra, aquellos maestros y guardianes del lugar sabían amplificar y magnificar estos elementos a su favor, pienso que mediante vibraciones hacían resonar a las piedras de los dos círculos interiores para los fines que en aquel momento precisaban. Y todo en el universo es vibración y todo puede resonar con la intención.

Anna Maria Morlans (Gruppo avanzado de Barcelona)

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